Curro Flores

Siniestro perverso

Opinión

Las innombrables borrascas, amén de atraernos flamencos rosas, han empantanado el camino al Hogar; pero, ni por esas: me refugio con Miss Molly, Bonifacio y el achacoso don Pijote de la Plancha, hasta para cambiar la partida por una más aguada de la oca, a tirones si te tocan. Aunque el temario es intenso, dadas las redes, achaques, familieos y municipalidad; cobró la medida de ser la mayor desgracia nuestros siniestros hogareños pagados a una aseguradora.

Empecé la petenera de lamento, porque mi inolvidable madre, quiso tener amarrado desde el viaje final, hasta los desperfectos del uso en El Ocaso, que era el que mandaba al cobrador a la casa en mi infancia; días pasados, con el fresquito que hace, el termo se fue hacer puñetas y las aguas de la ducha y el fregoteo eran grifitos de iceberg, así que empecé mi vía del siniestro total, descolgando el teléfono para dar el aviso a los de la póliza: antes se ponen Mr. Trump, el camarada Putin o el Santo Padre en el hospital, que los operadores ocultos entre un aviso respetuoso y un clásico de zarzuela que debió ser un chotis, por el choteo de la interminable espera. Bonifacio de tantas visita al hospital, dijo no sé si avisar de mi muerte, para que mis familiares no me tengan tieso en la casa una semanita.

Molly quiso mejorar la conversa, porque Salud Informa, tiene un apartado para no tener dándoles a los botones a los caducos y atender la ancianidad con menos ronroneo telefónico, amén de eternizar las citas a los galenos. El De la Plancha, le ofrecieron en la siesta, renovar el teléfono en su operadora, casi regalado, por ser cliente fiel desde los libros de caballería, pero amén del camelo, todo era una añagaza, para no perderlo como cliente al menos por dos años. Así que como en el parchís, fuimos saltando de oca en oca, para ver lo difícil que es darse la mano en un trato firme, en los tiempos que vamos renqueando con tantas siniestras modernuras.

Curro Flores