La plaza sin merced
De pequeño me solían distraer los desconchones frente a una Iglesia masacrada, corriendo alrededor del Monumento a Torrijos entre olores de castañas y el sin fin aromático del orinar público que la esquinaba. De mayorcete me señalaron que la casa del local de la pollería, fue la cuna de Picasso y que por mor al ...