Marta M.

Moclinejo: el pueblo donde «robar» macetas es una tradición sagrada

Huerto del Niño, semana santa

En el corazón de la Axarquía, existe un municipio que desafía las normas de la propiedad privada por una causa espiritual y festiva

Cada Semana Santa, Moclinejo se convierte en el escenario de una de las costumbres más insólitas de la provincia: la «sustracción» masiva de plantas y flores para dar vida al Huerto del Niño. Esta fiesta data de tiempo inmemorial, pero cada año se repite sin falta, pasando de una generación a otra.

Lejos de ser un acto de vandalismo, este «robo» es un rito de iniciación y convivencia. Grupos de jóvenes, principalmente adolescentes de entre 12 y 18 años, patrullan las calles en silencio durante los días previos al Domingo de Resurrección. Su botín son las macetas que adornan fachadas, patios y portales, las cuales mantienen ocultas en casas antiguas o rincones estratégicos del pueblo hasta el momento clave.

El clímax de esta tradición ocurre durante la madrugada del sábado al domingo. Mientras el resto del mundo duerme, los vecinos de Moclinejo se vuelcan en la plaza del pueblo. Utilizando las plantas «prestadas» y ramas de palmera, levantan una recreación efímera y espectacular del Huerto de los Olivos.

Hacia la madrugada, la imagen del Resucitado es trasladada desde la iglesia hasta este vergel improvisado, donde permanece rodeada de vegetación hasta la procesión oficial de las doce del mediodía.

Dada la magnitud del evento, el Ayuntamiento de Moclinejo ha intervenido mediante un bando municipal para asegurar que la tradición no afecte a la salud de las plantas ni a la paciencia de los dueños. El consistorio pide moderación, respeto y compromiso.

Al terminar la procesión del Domingo de Resurrección, las macetas regresan a sus portales de la mano de los propios jóvenes. En muchos casos, este gesto se acompaña de una pequeña propina simbólica para los niños que ayudan en el traslado, cerrando así un ciclo de tradición que volverá a florecer este año.