De Torre del Mar a la Luna. Ese es el recorrido vital de Carlos García-Galán, el ingeniero español que ha sido elegido por la NASA para dirigir uno de los proyectos más ambiciosos de su historia reciente: la construcción de una base lunar permanente. Su historia no empieza en un laboratorio ni en un centro de control, sino en Málaga, donde creció escuchando por televisión las cuentas atrás del transbordador espacial. Hijo de piloto y auxiliar de vuelo, el movimiento y la idea de ir más allá formaban parte de su vida desde pequeño. Pero en la España de los años 90, el camino hacia la NASA no estaba precisamente trazado. Así que decidió crearlo.
Con apenas 18 años, García-Galán se marchó a Estados Unidos como estudiante de intercambio. Aquella decisión marcaría el resto de su vida. Terminó matriculándose en el Florida Institute of Technology, donde se graduó en Ciencias Espaciales e Ingeniería Eléctrica. El momento no pudo ser más oportuno, pues la NASA preparaba el lanzamiento del primer módulo de la Estación Espacial Internacional y necesitaba talento. Antes incluso de terminar la carrera, ya había conseguido su objetivo.
De controlador de vuelo a líder de programas espaciales
Sus primeros años en la agencia los pasó como controlador de vuelo en el Centro Espacial Johnson, en Houston, gestionando sistemas de energía durante misiones del transbordador. Pero su carrera no fue lineal. Salió de la NASA para ampliar experiencia en la industria privada, trabajando en empresas como Honeywell y colaborando con Lockheed Martin en el desarrollo inicial de la nave Orion. Aquel paso fue clave. Cuando regresó a la NASA, lo hizo con una visión más amplia y preparado para asumir mayores responsabilidades.
Uno de sus hitos fue liderar la integración del módulo de servicio europeo de la nave Orion, desarrollado por la Agencia Espacial Europea. Un sistema esencial que proporciona energía, propulsión, agua y oxígeno a la nave. Coordinar equipos entre continentes no era sencillo. Pero ahí se consolidó una de sus principales virtudes: convertir estructuras complejas en equipos cohesionados.
El salto definitivo: la base lunar
En 2024 fue nombrado subdirector del programa Gateway, la futura estación orbital alrededor de la Luna. Sin embargo, el giro estratégico de la NASA cambió los planes. El nuevo objetivo es aún más ambicioso: establecer una base permanente en la superficie lunar en apenas siete años.
Durante la presentación oficial del nuevo plan espacial, se definió con una frase que resume su nuevo papel: “Soy vuestro hombre de la Luna”. No era retórica. Era una declaración de responsabilidad.
El proyecto contempla una inversión de 20.000 millones de dólares y se desarrollará en tres fases: asegurar el acceso a la Luna, iniciar la construcción de la base y, finalmente, permitir misiones humanas de larga duración.
Un perfil fuera de lo común
A lo largo de su carrera, ha recibido numerosos reconocimientos dentro de la NASA, como la Medalla al Mérito Excepcional o el prestigioso Silver Snoopy. Pero lo que realmente define su trayectoria no son los premios, Es el camino de alguien que salió de una ciudad sin tradición aeroespacial y ha terminado liderando uno de los programas más complejos del mundo. Lejos de cualquier épica grandilocuente, su mensaje es sencillo: la clave no está en el origen, sino en la constancia. “Puedes ser parte de esto. Solo sé persistente, ten un objetivo claro y no te rindas”.



