Cueva de Nerja, Fundación Cueva de Nerja

Marta M.

Cueva de Nerja: un viaje al corazón de la Prehistoria

arqueología, Cueva de Nerja, Historia, Maro, patrimonio natural

Francisco Navas, José Luis Barbero, José Torres, Manuel Muñoz, Miguel Muñoz

La cavidad descubierta por cinco jóvenes de Maro en 1959 conserva un extraordinario patrimonio natural y arqueológico forjado durante miles de años

Durante miles de años, la Cueva de Nerja permaneció oculta bajo la sierra de Almijara, muy cerca del Mediterráneo. En sus enormes salas, el agua fue modelando lentamente columnas, estalactitas y estalagmitas, mientras generaciones de seres humanos encontraron allí refugio, alimento y un lugar donde enterrar a sus muertos.
La cueva volvió a abrirse al mundo en enero de 1959. Cinco jóvenes de Maro —José Luis Barbero, Manuel Muñoz, Miguel Muñoz, Francisco Navas y José Torres— salieron en busca de murciélagos por una pequeña cavidad conocida como la Mina. Al adentrarse descubrieron que unas formaciones rocosas bloqueaban el paso. Regresaron al día siguiente con herramientas, abrieron un hueco y penetraron en una galería desconocida. Al iluminarla encontraron cerámicas y restos humanos. Sin saberlo, acababan de descubrir uno de los mayores tesoros naturales y arqueológicos de España.
La noticia se extendió rápidamente. Tras las primeras exploraciones y los trabajos para habilitar un acceso, la Cueva de Nerja abrió al público el 12 de junio de 1960. Su inmensidad sorprendió desde el primer momento: bóvedas monumentales, formas fantásticas creadas por la piedra y una columna gigantesca, considerada una de las mayores del mundo.
Pero la verdadera historia de la cueva había comenzado mucho antes. Sus galerías conservan vestigios de ocupación humana desde hace decenas de miles de años, pinturas rupestres, enterramientos y objetos cotidianos que permiten reconstruir la vida de quienes habitaron la costa malagueña durante la Prehistoria.
Hoy, la Cueva de Nerja es uno de los grandes símbolos de Málaga y de Andalucía. Cada visitante que atraviesa sus salas recorre un escenario construido gota a gota durante millones de años. Un lugar donde la naturaleza, la arqueología y la memoria se unen para recordarnos que, bajo nuestros pies, el pasado continúa vivo.